domingo, 26 de marzo de 2017

Adiós a Txus Ureta, sociólogo y activista urbano

Hoy he conocido el fallecimiento de Txus Ureta, sociólogo urbano y activista vecinal. A lo largo de bastantes años mantuvimos una relación esporádica, pero siempre afectuosa. Desde esta página quiero mostrar mi pesar por su muerte y mi afecto por su familia.
Su compromiso con la Asociación Vecinal El Canal-Kanala Auzo Elkartea fue esencial para contener la lógica especulativa que caracterizaba al megaproyecto de Zorrotzaurre.
Reproduzco aquí el texto que generosamente aportó al libro INNOVACIÓN SOCIAL Y POLÍTICAS URBANAS EN ESPAÑA.


LA CIUDAD ES UN ASUNTO DEMASIADO SERIO PARA DEJARLO EN MANOS DE URBANISTAS, POLÍTICOS Y SOBRE TODO DE LA ESPECULACIÓN INMOBILIARIA. REFLEXIONES DESDE UNA ASOCIACIÓN VECINAL SOBRE EL PLAN ZORROZAURRE
Txus Ureta. Vicepresidente de la Asociación Vecinal El Canal / Kanala Auzo Elkarte.
                                      La ciudad no consiste en las casas, los pórticos, ni las plazas públicas: los hombres son los que la forman. 
EUGENIO ESPEJO 

A principios de 2008 en San Ignacio empezaron a correr rumores sobre el mediático Master Plan Zorrozaurre de Zaha Hadid, un confuso folleto de colores, con confusas infografías, apoyado en confusas cifras y repleto de confusas determinaciones urbanísticas, donde confusos puentes sobre la Ría aparecían un día sí y otro también. Lo propio y la especulación se fusionaban en un MasterPlan repleto de bilbainadas tales como un «Manhatthan Txiki», rascacielos de 23 alturas sobre el agua como puerta de entrada a la ciudad, 7.000 nuevas viviendas colmatando el suelo disponible en la ciudad, todo ello desde la soberbia de la política local y desde el pelotazo inmobiliario de élites bilbaínas.
En San Ignacio, en Elorrieta, en la Avenida Zarandoa surgen reuniones informales al principio en comunidades de vecinos para pasar a formar en apenas tres semanas la Asociación Vecinal El Canal / Kanala Auzo Elkartea. Será esta Asociación, de numerosa, caótica directiva, casi asamblearia e informal, la que en dos años parará al Puerto de Bilbao en la ejecución de sus rellenos, conseguirá tumbar legalmente el Plan Zorrozaurre y finalmente suspenderá la Licencia de Idom, lo que propiciará un acuerdo entre la Comisión y dicha Asociación. Tres serían los factores que pueden explicar la consecución del acuerdo.

El contenido del Master Plan y sus determinaciones en San Ignacio

Si bien la realidad eliminó muchas de sus propuestas, el Master Plan de Zorrozaurre es pretencioso y descabellado en gran parte de sus determinaciones. Proponía entre otras maravillas eliminar lamina de agua con rellenos en El Canal, ocultar San Ignacio tras una pantalla de nuevos edificios en disposición de laja, ignorar los problemas existentes y los nuevos vinculados a las inundaciones episódicas, diseñar nuevas centralidades ajenas a los barrios de su entorno, redensificar dichos barrios con desarrollos residenciales, todo ello avalado por un mediático equipo de arquitectura sin gran historia en planificación urbana pero de elevados honorarios.
Estas propuestas ocultan un pelotazo urbanístico, basado en desarrollos residenciales con unas nuevas 7.000 viviendas (un 5% del parque existente), pelotazo bien oculto tras confusas infografías. Detrás de tanto márketing urbanístico y político, se entrevé una hoja de cálculo, donde los parámetros de 2006 y 2007 en plena burbuja inmobiliaria y la aquiescencia de nuestros gobernantes, auguraban enormes plusvalías. La casilla final brillaba en negro en algunos bolsillos. La lógica especulativa, las disparatadas y graves afecciones para San Ignacio y el ninguneo del barrio explican la explosiva implantación de la Asociación Vecinal El Canal. Las numerosas reuniones informativas con vecinos y vecinas en plena calle generaron un sentimiento de indignación frente a los responsables del desaguisado, una vez descodificado el verdadero trasfondo del MasterPlan.

Una protesta activa, informativa, pacifica y sin molestar a los vecinos

La disconformidad vecinal con el MasterPlan y sus determinaciones para San Ignacio es la base sobre la cual se articuló la respuesta a dicho plan desde el barrio. Pero, lo que colmó la paciencia de la gente fue la respuesta que desde la política, desde las instituciones se dio a la creciente oposición vecinal. Se argumentó que ya hubo participación ciudadana, se insistió en que nadie podía parar dicho plan, mientras responsables políticos salían en tropel criticando de forma burda a a los vecinos más significados. Se argumentó el socorrido efecto nimby, repitiendo como un mantra que era un problema de vistas de cuatro privilegiados.
Frente a ellos, la Asociación adoptó una estrategia novedosa, con una protesta activa, informativa, pacífica, sin molestar a lo vecinos, en positivo. Conscientes del abrumador márketing del MasterPlan, se explicó portal a portal lo que suponía para San Ignacio, cómo saturaba los servicios sociales, cómo llenaba de tráfico el barrio, cómo incluso quitaba luz solar con los edificios previstos. Se intensificó la presencia en los medios locales, se recurrió a reuniones con todos los partidos políticos, se organizaron jornadas informativas, fiestas y comidas populares, salidas ciclistas por el barrio, se acudió a todos los eventos municipales con coloridas protestas (los globos verdes ponían del mismo color al Alcalde en cada inauguración). Dicha estrategia fue validada cuando el Alcalde decidió que ya éramos un grano digno de su atención, llegando en televisión a tildar a la Junta Directiva de ser la mitad de «HB y la otra del PSOE». Al no concretar más, y negarse a aclararnos de qué pie cojeábamos cada uno, hicimos camisetas verdes y rojas y nos las turnábamos.
Tanto el Área de urbanismo del Ayuntamiento como el departamento en el Gobierno Vasco las ocupaba nominalmente Ezker Batua, con los hermanos Madrazo, Julia y Javier. Hicimos constar allá donde pudimos, el desconcierto que producía tamaño pelotazo urbanístico liderado por Ezker Batua, al igual que sucedía con la cerrada defensa que Julia Madrazo hacia del nuevo emplazamiento para la clínica privada del IMQ. Se acudió tanto al Gobierno Vasco, Parlamento, Diputación Foral de Bizkaia, Demarcación de Costas, etc. todo ello sin recurrir en ningún momento a iniciativas más o menos violentas de protesta. En todo momento tuvimos a los medios informados de cada descubrimiento que hacíamos. Todo ello contribuyó en gran medida a desconcertar a las instituciones y políticos implicados, mucho más habituados a bregar con oposiciones ciudadanas vinculadas al mundo abertzale. Este mundo también andaba algo desconcertado al no controlar la protesta (dijera lo que dijera el Alcalde) y sorprendido por su intensidad.
Debemos destacar el excelente papel de la Federación de Asociaciones Vecinales de Bilbao, que en aquellos momentos estaba en formación, reivindicando una mayor participación ciudadana e inversiones en todos los barrios, no solo en el Bilbao de postal y turismo, frente a un Ayuntamiento ensimismado en el Guggenheim y sus aledaños. La Federación apoyó y tomó como suyas las reivindicaciones que desde San Ignacio se hacían frente a un diseño de ciudad y unos gestores municipales centrados en las plusvalías del Plan Zorrozaurre.

Una protesta centrada en la vía admistrativo-judicial

Uno de los factores que explica el alcance final de nuestra protesta reside en una apuesta clara por acudir a las vías administrativas y judiciales, frente a la tentaciónpancartera. Conforme descodificábamos el Master Plan, mayores eran los indicios de una prepotencia política y un desprecio a la legalidad por parte de los gestores del Plan, comportamientos que se observan también en sus actuaciones admistrativas y en las decisiones jurídicas vinculadas a la aprobación y puesta en marcha del Plan. De la mano de la excelente abogada urbanista Doña Pilar Ochoa y su gabinete, la asociación impulsó primero una serie de recursos admistrativos, todos ellos desestimados de un plumazo, desestimación que nos abrió la vía judicial, vía donde la desnudez del Plan quedo en evidencia.
Estos son algunos de los hitos jurídicos-administrativos: 

• Se frenó en seco al Puerto de Bilbao y su Presidente, cargo político elegido por los impulsores del Plan, quien viendo asomar la vía penal, anuló un contrato para rellenar el Canal, cuya ejecución ya había comenzado. Se paró así al mamporrero legal del Plan, quien ponía a su disposición la legislación especial portuaria.
• Neutralizado el Puerto atacamos la legalidad del Plan, ante la negativa de sus responsables a modificarlo, acelerando hasta lo impensable su tramitación. Tras su aprobación definitiva, acudimos al Tribunal Superior de Justicia del Pais Vasco, con varias causas de nulidad, quien lo anuló el año siguiente por prácticamente todas ellas. Una de ellas, la falta de participación ciudadana, trae a colación de nuevo a los Hermanos Madrazo ya que TSJPV anula el Plan por falta de dicha participación ciudadana, un trámite responsabilidad de Julia en el Ayuntamiento, incumpliendo por tanto la Ley del Suelo impulsada y aprobada por Javier desde el Gobierno Vasco. Seria injusto no reconocer la sorpresa que en todos los ámbitos produjo la Sentencia lo cual viene a demostrar la necesidad de utilizar las vías judiciales por parte de las Asociaciones Vecinales.
• La suspensión de la licencia de obras concedida a IDOM para su nueva sede, fue la gota que volvió pragmáticos a los responsables municipales y al Alcalde, quien dijo que prefería «un mal acuerdo con los del Canal, que un buen pleito» y que a la postre facilitó un acuerdo entre la Comisión y la Asociación Vecinal El Canal, recogiendo gran parte de las demandas vecinales. En esta suspensión, la juez llega a decir que es la Asociación la verdadera defensora del interés público frente al abandono de esta responsabilidad por parte del Ayuntamiento. La Asociación, con un gran debate interno y ante la falta de recursos económicos había renunciado a la petición de suspensión de la licencia de obras del IMQ. Creemos que igual que el Hospital de Basurto, en la Clínica del IMQ debieran de poner un mármol agradeciendo a Azkuna, antiguo director de Osakidetza y a Julia Madrazo, antigua Ezker Batua, como benefactores de la privilegiada y privada clínica del IMQ.

Cualquier diagnostico, incluido el presente, no debe ignorar una contingencia que ha resultado determinante en el cuestionamiento del denominado Plan Zorrozaure. La crisis económica y la explosión de la burbuja residencial han tornado de un rojo brillante la famosa casilla final de la hoja de cálculo. Cuando lo residencial no se vende el castillo de naipes se desploma. El volumen de ruido y polvo dependerá de la capacidad de disimulo de los gestores de tamaño pelotazo, si bien y a modo de punto final, podríamos resumir con un «zasca, en toda la boca» que dirían nuestros hijos pequeños.
El barrio de San Ignacio dio una gran batalla a través de la Asociación Vecinal El Canal cuando el Plan Zorrozaurre quiso imponerle sus determinaciones. Al final se alcanzó un acuerdo, donde ambas partes, Asociación y Comisión Gestora se dejaron pelos en la gatera. Quién quedó más «pelao» puede ser objeto de otro análisis, pero desde el punto de vista de la participación ciudadana en la planificación urbana, el MasterPlan puede ser utilizado como manual de malas prácticas urbanísticas.

Resultado de imagen de canal deusto
http://www.bilbaoactual.com/el-plan-de-excavacion-inicial-del-canal-de-deusto-se-sustituira-por-otro-mas-seguro-y-sostenible/

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